Cómo detectar un vino defectuoso

Cómo detectar un vino defectuoso

Cuando hablamos de vinos, no hay mejores jueces que la nariz humana y el paladar, capaces de percibir los olores y sabores más intensos y sutiles. Pero, ¿sabes cómo detectar un vino defectuoso? Nosotros como expertos en maridaje en Madrid, te diremos cómo hacerlo.

Olores comunes de un vino defectuoso

Un buen vino lo caracteriza la ausencia de defectos, como es obvio. Sin embargo, incluso lo que parece ser la mejor copa, puede tener algún que otro defecto que se puede descubrir conociendo previamente cuáles son los olores irregulares en un vino.

Corcho

Este aroma es uno de los más populares y, a su vez, uno de los más desagradables. Es similar al olor de la madera enmohecida, o un libro humedecido. Esto se debe a las moléculas cloradas que contiene el corcho.

Dichas moléculas se convierten en hongos que afectan el material y pasan al líquido. En otros escenarios, el olor se absorbe a la bebida por la madera de las barricas de madera o los productos que se emplean en la limpieza de las bodegas.

Al probar un vino con este defecto, prevalecerán los sabores amargos y los sabores frutales brillarán por su ausencia.

Vinagre

Cuando el vino tiene un olor o sabor avinagrado, se dice que está picado. Es una de las imperfecciones más comunes y puede ser producto de la ausencia de conservantes o exposición al oxígeno por largos períodos de tiempo.

Se identifica porque causa una acidez muy marcada, la bebida tiende a adquirir un cuerpo más ligero y con un inconfundible sabor a vinagre.

02-Cómo detectar un vino defectuoso

Oxidación

Se da gracias a la sobreexposición del oxígeno en la botella. Aunque el oxígeno es un elemento importante para la evolución del vino, cuando su presencia es mayor a la permitida puede arrojar resultados pocos deseados.

Cuando ocurre esto, los vinos tanto blancos como tintos tienden a adquirir un tono marrón. En los primeros, el tono es más suave y tiene un aspecto polvoriento, y en los segundos. el tono es más dorado.

Al probar un vino con este defecto, se percibirá un sabor menos fresco y se notará la ausencia de la acidez característica. Y al olerlo se compara su aroma con la de madera quemada o un clavo oxidado.

Azufrado

Es bien sabido que, para la mayoría de los vinos, en su preparación se utiliza azufre como método de conservación y preservación de posibles bacterias. No obstante, cuando no se añade la cantidad correcta, se estropea el sabor de la bebida.

En primer lugar, el olor que se detecta en estos casos es similar a cerillas recién apagadas o a azufre. Y en segundo lugar, gustativamente se percibe rápido porque el sabor a uva se apaga totalmente y pudiera picar en el paladar.

Aunque estos defectos de los vinos no nos afectan si llegamos a consumirlos, la experiencia puede ser un tanto desagradable.

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